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Desde marzo de 2013, la Casa-Museo Juan Gualberto Gómez exhibe, como parte de su colección permanente, la obra Hortelanas, realizada por Concha Ferrant (La Habana, 1882-1968). Este óleo sobre lienzo constituye una pieza museable, no solo por su valor estético, sino también por su significación histórica, ya que fue obsequiado por la artista guanabacoense al independentista y periodista cubano Juan Gualberto Gómez.

La restauración de Hortelanas incluyó el velado de protección con papel japonés y cola de pez al ocho por ciento, limpieza del reverso, con aspiradora y desinfección del soporte, según las recomendaciones de los especialistas del Laboratorio de Biología de la Oficina del Historiador.

Desde marzo de 2013, la Casa-Museo Juan Gualberto Gómez exhibe, como parte de su colección permanente, la obra Hortelanas, realizada por Concha Ferrant (La Habana, 1882-1968). Este óleo sobre lienzo constituye una pieza museable, no solo por su valor estético, sino también por su significación histórica, ya que fue obsequiado por la artista guanabacoense al independentista y periodista cubano Juan Gualberto Gómez.
El cuadro quedó en posesión de la familia del patriota durante ocho décadas, hasta que a principios de 2010, su bisnieta, Mercedes Ibarra, lo dona a la Oficina del Historiador de la Ciudad para ser conservado y expuesto de manera permanente en la Casa-Museo, que este año arriba a su onceno aniversario de fundada.
Sin embargo, para entonces, a 88 años de haber sido pintada en España (1922), ya la obra distaba mucho de ser la que Juan Gualberto colocó en el comedor de su casa de Lealtad 106, y que luego, en 1932, traslada a Villa Manuela, específicamente a su biblioteca, lugar que le resultaba tranquilo para escribir. Tampoco tenía el aspecto de la reproducción aparecida en un número de la revista Bohemia, correspondiente a diciembre de 1923.
El alto nivel de deterioro que presentaba el lienzo impidió su inmediata exhibición, y tuvo que ser sometido a un arduo proceso de reparación en el Gabinete de Restauración de Pintura de Caballete Juan Bautista Vermay, de la Oficina del Historiador. Antes de llevar a cabo la intervención de Hortelanas se realizó una serie de exámenes preliminares, fundamentales para poder desarrollar la propuesta de intervención y finalmente el proceso de restauración.
Primero se hizo un estudio analítico de la obra, que permitió observar a simple vista los daños causados a sus elementos: marco, bastidor, soporte, base de preparación, capa pictórica y capa de protección. Posteriormente se hicieron exámenes con el auxilio de instrumentos técnicos: con lupa y con lupa cuentahilos, y con luces rasante, transmitida y, finalmente, ultravioleta, los que permitieron detectar detalles del estado de la pieza, no visibles a simple vista.  
El análisis de laboratorio, por su parte, permitió identificar las fibras del soporte, los materiales de la base de preparación, la identificación de la capa de protección y el análisis biológico. Todo ello arrojó patologías de envejecimiento en la obra, pero sobre todo altos niveles de humedad, a los que estuvo sometida durante un largo período de tiempo. Se llegó a la conclusión, por tanto, de que su estado era crítico y los daños detectados comprometían seriamente su estructura.
El marco, por ejemplo, estaba considerablemente debilitado por la acción de las termitas. No obstante, era preciso salvarlo y conservarlo junto con la obra, pues era el original de la pieza, lo que le confería un valor añadido a la misma. Para su restauración fue trasladado al Taller de Restauración, Policromía y Dorado, también perteneciente a la Oficina del Historiador.
El estado de conservación de la tela del soporte era lamentable. Estaba oscurecido y tenía un alto grado de oxidación y degradación debido a la acción de microorganismos e insectos. La capa pictórica presentaba ampollas que arrastraban consigo la base de preparación, a la cual estaba muy bien adherida. En general tenía pérdidas, sobre todo en la mitad inferior de la obra, que dejaban a la vista el lienzo, lo que afectaba notablemente su lectura. Para mitigar los daños y eliminar las causas de degradación de la obra, fue establecida una propuesta de intervención que garantizara la salvaguarda de Hortelanas.
Durante el proceso de restauración, el velado de protección con papel japonés y cola de pez al ocho por ciento se aplicó para proteger la capa pictórica de la posible ocurrencia de desprendimientos, rozaduras y pérdidas durante las siguientes operaciones. Después de una cuidadosa limpieza del reverso, con aspiradora, se desinfectó el soporte, según las recomendaciones de los especialistas del Laboratorio de Biología de la Oficina del Historiador. Una vez desmontada la obra del bastidor se dio al lienzo un tratamiento de humedad y presión controladas con el objetivo de eliminar las contracciones y deformaciones.
Luego de reforzar el soporte (lienzo), adhiriendo una nueva tela —o sea, de reentelarlo— con un tejido morfológicamente semejante al original, se procedió a limpiar la capa pictórica y a reintegrar el color, además de reconstruir algunos elementos perdidos de la imagen. Terminada ya su restauración, Hortelanas se exhibe en la Casa-Museo Juan Gualberto Gómez,  antigua sede del periódico La Fraternidad, que él fundó en 1879.
Concha Ferrant se graduó en la Academia de San Alejandro en 1908, donde llegó a ser una de las alumnas favoritas de Leopoldo Romañach, quien auguró que se convertiría en una notable retratista.

Adanay Luque
Gabinete de Restauración
de Pintura de Caballete