Aunque ya había incursionado en el género del artículo de costumbres, Emilio Roig obtiene su primer gran resultado como costumbrista en 1912, cuando –con este trabajo que reproducimos– gana el concurso de artículos humorísticos patrocinado por el periódico El Fígaro.

 Con este artículo, Emilio Roig de Leuchsenring comienza el libro homónimo que publicara en 1923, teniendo –a manera de prólogo– la carta que José María Chacón y Calvo dirigiera al editor costarricense Joaquín García Monge..

 Aunque esta fábula no es refrendada por algunos teólogos católicos, su belleza y fantasía encumbran el culto a los orígenes de la ciudad.