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Mañana sábado 12 de febrero a las 6:00 p.m., las puertas de la Basílica Menor de San Francisco de Asís quedarán abiertas para recibir al maestro Bernard Rubenstein y la Camerata Romeu, que ofrecerán «Un concierto para el amor» con motivo del 14 de febrero, Día de los Enamorados. En un conversatorio sostenido con el director de orquesta norteamericano y con Zenaida Castro Romeu pudimos conocer algunos detalles del concierto, y apreciar el estrecho vínculo que une a ambos músicos.

«Este es un concierto para celebrar el Día de los Enamorados. Elegí música romántica: las serenatas de Thaikovsky y de Dvorak, el adagietto de la Quinta Sinfonía, de Mahler...»

Las jornadas previas a la celebración del Día de San Valentín han transcurrido de forma muy especial en el Centro Histórico. La Basílica Menor de San Francisco de Asís ha servido de edén a aquellas personas que, enamoradas de la música, han quedado deleitadas al presenciar los ensayos que tienen lugar en este recinto.

En el escenario, las muchachas de la Camerata Romeu ejecutan una y otra vez las notas musicales de sus partituras. Se preparan para un concierto muy especial que tendrá lugar este sábado 12 de febrero a las 6:00 p.m.
Al frente de la orquesta estará el maestro Bernard Rubenstein, quien ha sido invitado por vez primera a dirigir el conjunto de cámara que lleva el nombre de una de las familias más prestigiosas en el ámbito musical cubano: los Romeu.
Este músico norteamericano es actualmente el director de la Fargo-Moorhead Symphony Orchestra (orquesta sinfónica de Fargo-Moorhead), de Dakota del Norte. Sorprenden la majestuosidad con la que dirige la Camerata, los movimiento certeros y gráciles de sus manos, unidos a la expresión de su rostro.
Urgía entonces conversar con él para conocer más detalles de su visita a Cuba, las experiencias de trabajo con la Camerata Romeu, el vínculo que lo une a la directora de esta orquesta y a la música cubana. Y así, lo que inicialmente fue concebido como una entrevista, se tornó un ameno conversatorio con Bernard Rubenstein y Zenaida Castro Romeu.

 


¿Maestro Rubenstein, cómo se produce su encuentro con la Camerata Romeu?

Esta es mi octava visita a Cuba. Vine por primera vez hace ya unos años con un grupo de pintores. Pero, como músico al fin, siempre me interesé mucho por conocer a homólogos cubanos de renombre. Fue entonces que Leo Brouwer — con el que mantengo una sólida amistad desde la década de 1960 y es quien me invitó a dirigir por vez primera la Orquesta Sinfónica Nacional— me presenta a Zenaida.
Siento un gran respeto por esta excelente músico y maestra de orquesta, que tiene una historia familiar trascendental en la cultura cubana. Desde el primer momento entablamos una bonita relación que se ha visto fortalecida con el paso de los años.
Por su prestigio y por la enorme admiración que siento hacia ella, la invité hace dos años a que dirigiera la Sinfónica de Fargo-Moorhead, de Dakota del Norte, de la cual soy director musical. Y ahora yo me encuentro aquí, en La Habana, dirigiendo la Camerata Romeu. Siento que con estos intercambios hemos logrado dar un paso importante en la profundización de las relaciones culturales entre nuestros países.

¿Por qué surge la idea de invitar a Zenaida Castro Romeu a dirigir la Sinfónica de Fargo-Moorhead?

Siempre he nutrido a la orquesta con ideas novedosas. Una de ellas ha consistido precisamente en invitar a directores musicales a dirigir la Sinfónica. En este caso, Zenaida es la segunda mujer cubana que lo hace. La primera fue Tania León, que llevó un repertorio de su propia autoría.
Ambas presentaciones han tenido una buena acogida por parte del público. Pese a ser un estado muy frío, próximo a Canadá, la Sinfónica de Fargo-Moorhead, de Dakota del Norte, tiene un temperamento muy fuerte…, yo diría que un tanto cubano.

¿Y para usted Zenaida, qué significó ese suceso?

Zenaida: Fue un gran honor que el maestro Rubenstein me invitara a dirigir su orquesta. En todo momento sólo tuve muy buenas experiencias. A pesar de estar en una ciudad con un clima muy frío, como él mismo ha dicho, las personas fueron muy cálidas, muy receptivas. Allí tuve la posibilidad de conocer a los excelentes músicos de la Sinfónica de Fargo-Moorhead. Ellos estaban entusiasmados con el repertorio cubano que llevé y que incluyó música de Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla y de Roberto Valera, del que interpretamos «La lenta noche en tus ojos», compuesta especialmente para la Camerata. Todo ello fue interpretado durante la primera parte del concierto; ya en la segunda, se incluyó música de Beethoven.
Fue un verdadero placer para ellos interpretar la música cubana. Y también un gran reto, porque las piezas incluyen mucha percusión, a pesar de ser temas escritos a principios del siglo XX. Pero sonó muy bien, realmente. Ellos descubrieron la vanguardia de la música cubana de aquellos tiempos.

Rubenstein: Zenaida, uno de mis músicos estudió percusión aquí, y todos desean viajar a este país para conocer más a fondo la música cubana; les llama mucho la atención.

Zenaida: Durante ese viaje yo serví de embajadora cultural. Pasó algo que, creo, es muy lindo, pues los muchachos se emocionaron no sólo con la música de Roldán y de Caturla, sino también con la de Valera, que es un compositor más contemporáneo. Ellos establecieron un símil entre la música de Valera y la de Barber (Samuel). Recuerdo que me decían: «ya Cuba tiene un adagio, como mismo nosotros contamos con el de Barber». Las piezas de este compositor norteamericano forman parte de las bandas sonoras de muchas películas.

Rubenstein: Esa música cubana causó gran sensación. Era la primera vez que en la sinfónica de Fargo-Moorhead se interpretaba ese repertorio.

Zenaida: Es cierto, fue la primera vez que la orquesta tocó este tipo de música. Tania León ejecutó sus propias composiciones, pero esta vez fueron interpretados los clásicos de la música cubana.
También participé en muchas reuniones sociales. El concierto tuvo una gran cobertura de prensa y apareció reflejado en los principales titulares de las páginas culturales de muchos periódicos norteamericanos. Y ahora tenemos la suerte y el privilegio de tener al maestro Rubenstein con nosotros.

¿Cuáles han sido las experiencias de trabajo con la Camerata Romeu?

Rubenstein: Para mi ha sido una experiencia muy buena el poder dirigir a las músicos de la Camerata. Ellas tienen un buen nivel técnico y mucha sensibilidad artística. Más bien ha sido todo un placer, no un trabajo. Yo estoy acostumbrado a trabajar con músicos mujeres; para mí es algo común. No hay diferencias entre un sexo y otro, todos son músicos por igual.

Zenaida: Maestro, ¿una orquesta femenina —como la Camerata— suena igual a  otras que son mixtas o están integradas sólo por músicos hombres?

Rubenstein: Sí, suena igual. No hay ninguna diferencia; se escuchan igual. Lo que se escucha es música.

Zenaida: ¡Eso es lo que yo siempre le pido a las muchachas de la Camerata, que hagan música, simplemente!

Rubenstein: Por ejemplo, las violas de la Camerata suenan un ¡pan, para pan! enérgico, fuerte. Eso es un rasgo que distingue a todas las músicos: la energía. Es una orquesta que suena muy fuerte, muy temperamental.

Entonces, ¿ha fluido bien la comunicación entre el Maestro y las muchachas de la Camerata?

Rubenstein: Por suerte, a la hora de trabajar no es necesario decir muchas palabras, sólo para dirigir y señalar cosas puntuales. Lo demás es con las manos y los movimientos del cuerpo, pero sobre todo con las manos. Sin dudas, para mi es mucho más fácil dirigir una orquesta en español que hacer una entrevista. (Risas)

Zenaida: La comunicación ha fluido muy bien… se da sola. En parte, ello se debe a que Rubenstein es todo un maestro y utiliza el lenguaje de sus manos: hace gestos cuando empuja la música, o cuando la está presionando o marcando… (Demuestra los movimientos con las manos). Son sus manos, su claridad de pensamiento, la organización con la que dirige la orquesta y su experiencia pedagógica, lo que hace que en cada ensayo haya un buen resultado de trabajo.
Por su parte, la Camerata es una orquesta muy flexible. Es la primera vez que la observo desde afuera, sin dirigirla, y me he dado cuenta del elevado nivel que tienen y de que puede ser dirigida por otros directores musicales y lograr lo que ellos se propongan.
Éste es un buen momento para que las muchachas de la Camerata vean lo que están haciendo, lo que han logrado, en qué paso se encuentran. Si ellas no tuvieran el nivel tan alto que tienen, no pudieran responderle al maestro como lo han hecho hasta ahora. Puedo destacar, además, que se han preparado muy bien para recibir a Rubenstein, y quieren hacer el mejor concierto, se lo aseguro (dirigiéndose a Rubenstein). Y yo estoy muy contenta por eso.

¿En el futuro piensan hacer planes en conjunto?

Rubenstein: Por supuesto, para mí el intercambio cultural entre nuestros países es muy importante.

Zenaida: Yo estaría encantada de poder trabajar con usted nuevamente, maestro.
Sabes, Rubenstein es uno de los mayores activistas artísticos de Estados Unidos. Hace años que fomenta los vínculos culturales entre nuestros países. Las siete veces que ha venido a Cuba  —bueno, con esta ocho— ha dirigido las orquestas sinfónicas Nacional y la de Oriente. Realiza una labor pedagógica con varios músicos jóvenes del país. También hace la labor de una pequeña fundación, donando muchos accesorios musicales a diferentes orquestas del país.
También es un intelectual, en toda su dimensión, pues ha escrito muchos artículos sobre música clásica, que si se recopilasen saldría un fabuloso libro sobre el tema.

Rubenstein: La mayoría de los artículos han sido publicados en la revista Symphony.

Zenaida: Esta revista circula por las orquestas sinfónicas de los 52 estados del país, y tiene mucho prestigio.

Rubenstein: Hace unos años salió publicado un trabajo que hice sobre la música clásica en Cuba. Me pareció muy importante que la gente en Estados Unidos conociera la tradición clásica que hay aquí. Allí muchos piensan que en Cuba solo hay música popular. Yo quiero dar una visión diferente, real, de la trayectoria musical cubana, pues en este país se estudia lo clásico en diferentes niveles de enseñanza por niños y jóvenes. Los músicos se gradúan con un alto nivel técnico.

Zenaida: Debido a sus grandes conocimientos musicales es muy socorrido por nuestros estudiantes, que lo buscan constantemente para que los oriente.

Rubenstein: Recuerdo con mucho agrado, por ejemplo, a Cossete (Justo Valdés) cuando era una estudiante…

Zenaida: En esa época aún usaba saya de uniforme y actualmente es la directora de la Orquesta Sinfónica de Oriente.

Rubenstein: Todos los días recibo varios correos electrónicos de estudiantes cubanos que me preguntan, me piden ayuda y orientación.

Zenaida: Cuando no está en Cuba, usted es una especie de maestro consultante de esos muchachos. Por suerte existe el correo electrónico y ellos pueden mantener el contacto con usted, nutrirse de sus conocimientos.

¿Pudieran hablar un poco sobre el repertorio del concierto que tendrá lugar mañana sábado 12 de febrero?

Rubenstein: Este es un concierto para celebrar el Día de los Enamorados. Elegí música romántica: las serenatas de Thaikovsky y de Dvorak, el adagietto de la Quinta Sinfonía, de Mahler…
También invité muy especialmente a Pablo Armando Fernández para que declame algunos de sus poemas. Hace unos meses él asistió a una noche de poesía en mi ciudad: Santa Fé, Texas, y yo quedé encantado con su obra.

Zenaida: En el último concierto de la Camerata —«Valses para un fin de año»— vinculamos al Ballet Nacional de Cuba. Ahora vamos a interactuar con la poesía de Pablo Armando Fernández. Es bueno que constantemente el público esté recibiendo algo nuevo.
Y las muchachas están encantadas con el repertorio porque son canciones para el alma, mueven el corazón. ¡Y ellas son muy románticas! Maestro, ellas van a hacer el mejor concierto para agradecerle la generosidad que usted ha tenido al aceptar nuestra invitación.

Maestro Rubenstein, este es su primer concierto en la Basílica Menor de San Francisco de Asís. ¿Qué le ha parecido este escenario?

Bueno, la Basílica tiene una acústica muy buena, increíble. Me siento muy a gusto trabajando aquí. Además, está en un lugar bello, que es el Centro Histórico.

¿Qué opinión le merece el proceso de restauración que aquí se lleva a cabo?

Bien, me parece muy bien. Hace diez años estuve en la Plaza Vieja y las casas estaban muy deterioradas, algunas semidestruidas. Ahora, el panorama ha cambiado completamente. Ha evolucionado. Todo está muy bonito. También me ha llamado mucho la atención el Malecón Habanero; quisiera pasear por él. También hay lugares en Santiago de Cuba que me han gustado mucho.

Zenaida: Antes de terminar, me gustaría agradecer al Instituto Cubano de la Música y a la Oficina del Historiador, especialmente a Eusebio Leal Spengler, por ayudar a que el sueño de tener al maestro Rubenstein junto a la Camerata Romeu se haya convertido en realidad.

Celia María González
Opus Habana