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Con la inauguración de varias exposiciones, este 18 de mayo el Museo de la Orfebrería celebró dos fechas muy significativas: sus 15 años de fundado y el Día Internacional de los Museos.

A propósito de las celebraciones, destacan las muestras «El Cartel, otra imagen del Museo», que reúne los carteles de las diferentes exhibiciones realizadas a lo largo de estos 15 años en la institución, y la concebida por los orfebres de la congregación de Plateros San Eloy, la cual cumple sus 14 años de reorganizada.


El Museo de la Orfebrería abrió sus puertas en marzo de 1996, en una hermosa casa colonial situada en Obispo No. 113 entre Mercaderes y Oficios. Hoy, a 15 años de su apertura, la redacción de la revista Opus Habana conversa con Alicia Calzada, su directora y fundadora.

En 1996 reabre sus puertas el Museo de la Orfebrería, que exhibe una valiosa colección que atesora piezas de variada factura entre las que predominan las piezas del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX. Especial interés despiertan por su antigüedad y belleza, algunos objetos elaborados en el siglo XVIII. .

Sabemos que la idea de crear un Museo de la Orfebrería esta relacionada con que en esta casa tuvo su taller el platero Gregorio Tabares. ¿Cuales fueron los propósitos desde sus inicios?

El Museo tuvo sus antecedentes en la Sala de Platería adscripta al Museo de la Ciudad, investigada y documentada por el prestigioso especialista Leandro Romero, referencia ineludible para abordar este tema. Esta Sala ocupaba el gran salón de la planta baja de dicho museo y se mostró al público hasta 1986. En 1996 abre sus puertas como Casa de la Orfebrería, con un proyecto museográfico de Raida Mara Suárez Portal.
El inmueble de Obispo 113, donde se encuentra actualmente el Museo de la Orfebrería, está ubicado en los sitios fundacionales de la Villa de San Cristóbal de la Habana y fueron varios los propietarios que construyeron sus viviendas en la zona por este período. En el siglo XVIII residió y tuvo su taller allí el platero Gregorio Tabares. Como era común los comerciantes ubicaban las tiendas en la planta baja, de ahí que la casa fuera ocupada para varios propósitos, tienda de libros, objetos de oficina e imprenta, taller de confección de condecoraciones y sellos y el Gabinete de Restauración de la Oficina del Historiador, hasta que se traslado a su ubicación actual, momento en que comienza un intenso proceso de restauración.
Para 1996 finalmente se inaugura el Museo de la Orfebrería con el objetivo de documentar, investigar, exponer, preservar, proteger, comunicar y divulgar el patrimonio material y cultural de la orfebrería y del arte en metal, presente en las diversas facetas de la vida del cubano a través del tiempo y procedentes de diferentes latitudes. Además sugiere y recomienda a la Dirección de Patrimonio sus criterios para la adquisición e incremento de la colección.
Su acción va dirigida a diferentes públicos en función de la educación y el deleite, orientado a conservar viva y desarrollar una arraigada tradición cultural en nuestra ciudad: el arte y oficio de los orfebres.
Destacado y decisivo ha sido el trabajo investigativo sobre cada colección y los temas relacionados con el arte en metal, las nuevas tendencias en la  museología, la historia del inmueble y el entorno, elementos que caracterizan la acción socio cultural.
En cada aniversario renovamos nuestra colección permanente con nuevas piezas, acorde a las adquisiones de la Dirección de Patrimonio.

La Casa de la Orfebrería es también sede de la Congregación de Plateros San Eloy, que agrupa a quienes en la actualidad se desempeñan en ese oficio.
Patrocinado por la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Congregación se reorganizó en mayo de 1997, como tributo a la memoria de las antiguas Hermandades que se pusieron bajo la protección del santo que fuera maestro del oficio.

¿De qué manera el Museo vincula la orfebrería de antaño con los nuevos creadores?

Como en nuestros  objetivos fundamentales está previsto el mantener viva la tradición de la orfebrería a través de diferentes vías, tales como un espacio a los orfebres y creadores contemporáneos que abordan el arte en metal; recibimos la orientación del Dr. Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, de revitalizar la Congregación de Plateros San Eloy que se fundó en el siglo XVII.
El 18 de mayo de 1997, al cumplir nuestro primer aniversario se reorganiza esta congregación que, dirigida por el Maestro Cecilio Tejeiro, ha agrupado a lo mejor de la joyería tradicional en Cuba, caracterizada por el alto dominio técnico y el buen gusto.
La Congregación ha sido nuestro cuerpo asesor imprescindible en el estudio y documentación de nuestra colección permanente. Ha estado involucrada en importantes eventos de la Oficina del Historiador,  convocados por el historiador que conoce la alta calidad de los creadores que agrupa.
Sin embargo el panorama de la orfebrería y arte en metal en Cuba abarca perfiles más amplios y diversos y desde nuestra fundación hemos trabajado con creadores consagrados, en ascenso o noveles, que agrupados en la ACAA, el Fondo de Bienes Culturales y otras procedencias nos han acompañado en estos 15 años.
Con ellos hemos trabajando conjuntamente en la presentación de exposiciones y conferencias especializadas de temas de interés mutuo.
Hemos mantenido estrecha relación con instituciones de la enseñanza en diferentes niveles vinculadas con la orfebrería, el arte en metal, el arte en sentido general y la historia. De igual manera se presentan con alta frecuencia exposiciones de los trabajos que se realizan en el taller de joyería de la Academia San Alejandro y el ISDI, en su especialidad de Vestuario.
Sostenidas han sido las relaciones con la Escuela-Taller Gaspar Melchor de Jovellanos, y sus especialidades de Herrería y Forja.
Todos los años atendemos la práctica pre-profesional de la Licenciatura en Historia y, en ocasiones, la de Historia del Arte.

Inaugurada este miércoles 18 de mayo, la muestra «El Cartel, otra imagen del Museo», reúne los afiches de las diferentes exhibiciones realizadas a los largo de estos 15 años en el Museo de la Orfebrería.

¿Cómo se integra el Museo al programa cultural de la Oficina del Historiador?

Ha sido amplio, diverso, creativo y sostenido nuestro programa cultural, basado en nuestra actividad investigativa, fundamentalmente en nuestras colecciones, pero abierto en un amplio margen de propósitos. Cada año presentamos más de una exposición mensual, de arte contemporáneo o museológico. Ofertamos ciclos de conferencias  impartidas por nuestros especialistas o de instituciones invitadas. Brindamos servicios de información a los interesados aunque carecemos de biblioteca.
Estamos vinculados al Programa Infantil y del Adulto Mayor caracterizándolos por la versatilidad y estabilidad acorde a nuestro perfil y en función de la defensa de los valores patrimoniales.
Se ofrecen talleres de alambrería artística y valores patrimoniales a diferentes niveles de enseñanza desde primaria hasta la de adultos mayores.
De entusiasta, viva, ágil, documentada y atractiva se puede catalogar nuestra participación en las Rutas y Andares donde cada año presentamos nuevos proyectos a tan receptivo público.

¿Cómo valoraría las experiencias  de estos 15 años?

Antes que todo debo decir que contar con un colectivo unido, interesado e identificado con la institución ha sido fundamental para el trabajo. En especial la museóloga Rosa Iris Parets y la Técnico en Museo, Leslie Cordoví, serias, profesionales, creativas, en las que recae la responsabilidad y acción fundamental de las actividades que realizamos. Un agradecimiento especial al orfebre Filiberto González, quien ha colaborado siempre con nuestros proyectos. De igual manera a los especialistas, trabajadores y demás compañeros de otras instituciones con las que, de forma sostenida, hemos trabajado juntos.
Un recuerdo cariñoso a los que formaron parte de nuestro colectivo en diferentes etapas y a los consideramos parte nuestra también,
Formar parte de la Oficina del Historiador, que goza del reconocimiento a nivel nacional e internacional, constituye un reto porque todo hay que hacerlo con el toque de distinción que la caracteriza. Conocer a los creadores contemporáneos y constatar que la idea de fundar este museo, basado en la preservación de sus colecciones, no solo es experiencia, también historia y memoria, fundamento sólido, es estimulante, pero saber que en muchas direcciones se obtienen los resultados para los que hemos trabajado es realmente satisfactorio, aunque aún sabemos que todavía el camino está abierto.

 

Susana Camero
Opus Habana