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Un porrón concebido para la galería permanente de la revista Opus Habana por los ceramistas Amelia Carballo y Ángel Norniella, fundadores del Taller Terracota 4, ya se exhibe en el Palacio de Lombillo, en la Plaza de la Catedral, donde tiene su sede esa revista institucional que testimonia la rehabilitación del Centro Histórico.

Un porrón concebido para la galería permanente de la revista Opus Habana por los ceramistas Amelia Carballo y Ángel Norniella, fundadores del Taller Terracota 4, ya se exhibe en el Palacio de Lombillo, en la Plaza de la Catedral, donde tiene su sede esa revista institucional que testimonia la rehabilitación del Centro Histórico.

En la presentación de ese donativo por sus artífices con motivo del Día Mundial del Ceramista, el editor general fundador y actual director de Opus Habana, Argel Calcines, explicó que la pareja de creadores previó la realización de esa obra para regalársela a Eusebio Leal durante las celebraciones del medio milenio de La Habana en 2019, pero no llegó a materializarse. Su idea original era que ese porrón fuera, a su vez, como una de las copas que hay en los edificios coloniales. 

Una vez fallecido Leal, evocó Calcines, «hablé con ellos y se retomó la iniciativa de elaborar ese porrón-copa simbólico, que tiene el color azulado de La Habana, para que perdure en la galería permanente de nuestra revista institucional». En su opinión, esta pieza resume el trabajo de Amelia y Ángel a través de los años para fomentar la colección personal de porrones perteneciente a Eusebio Leal Spengler. 

Para apoyar sus palabras, el periodista se apoyó en la entrevista que hiciera al Historiador de la Ciudad, publicada en su libro Legado y Memoria con el título «Un día en la vida de Eusebio Leal Spengler». Además se expusieron imágenes inéditas que ilustran el proceso de ilustración de esos porrones por artistas consagrados de la plástica contemporánea cubana como Tomás Sánchez, Roberto Fabelo y Alfredo Sosabravo, entre otros. 

Según explica Leal Spengler en dicha entrevista, su interés por esa pieza emblemática de la artesanía o alfarería popular española, se remonta a la zafra de los años 70, cuando llevó objetos históricos del Museo de la Ciudad a los campamentos cañeros. «Entonces traté de coleccionar lo imposible: un porrón de Amelia Peláez (…), un porrón de Portocarrero, un porrón de Mariano…».

«Lo más asombroso es que —al final— lo logré, y entonces decidí que sería muy bonito que todos mis amigos artistas pudiesen realizar piezas exclusivas, decoradas especialmente para mí. De esa manera, muchos pintores que nunca habían hecho cerámica se atrevieron a incursionar en el género, con la ayuda incondicional de Amelia Carballo y Ángel Norniella en el taller Terracota 4».

Al acto de donación asistieron Aliana Martínez, directora de los Museos de la Catedral, quien leyó el acta de entrega de la pieza; Ariel Gil, responsable de la Casa Eusebio Leal Spengler, amigos de Terracota 4 y algunos de los artistas que también tienen obras en la Galería Permanente de Opus Habana como Leo DLázaro.

Porrón-copa, obra de Amelia Carballo y Ángel Norniella. Fue donada a la Galería Permanente de la revista Opus Habana, en el Palacio de Lombillo, en víspera de celebrarse el Día Mundial del Ceramista, este 28 de mayo de 2022.

 

Arriba, de izquierda a derecha: Ángel Norniella, Amelia Carballo, Argel Calcines y Aliana Martínez durante el acto de donación de la pieza Porrón-copa. Debajo: firma del documento de donación.

 

Junto a los fundadores de Terracota 4, Amelia Carballo y Ángel Norniella, en la Galería Permanente de la revista Opus Habana.

 Redacción Opus Habana