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Con la misma fuerza del inicio llegó a su fin el domingo 26 en el Teatro Martí el IV Encuentro de Jóvenes Pianistas. Durante la velada el público pudo disfrutar del programa del Concierto para piano y orquesta No. 3 en do menor, Op. 37 de Ludwig Van Beethoven, a cargo de la cubana Karla Martínez. Después del intermedio, el intérprete egipcio Wael Farouk asombró con el Concierto para piano No. 2 en do menor, Op. 18 del compositor Sergei Rachmaninoff. Ambos momentos fueron acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida en esta ocasión por la maestra Daina García.  

El Concierto para piano y orquesta No. 3 en do menor, Op. 37 de Beethoven y el Concierto para piano No. 2 en do menor, Op. 18 de Rachmaninoff, mantuvieron al público en vilo durante toda la velada.

Como buen teatro de verano decimonónico, el Coliseo de las cien puertas abrió esa tarde no solo al inmenso calor de esta época del año, sino también a cientos de personas que acudieron a despedir el IV Encuentro de Jóvenes Pianistas. Cuatro semanas después, los amantes del piano recorren el sendero de escaleras que los conduce ante el imponente portón. Atraviesan el umbral, contemplan el cuadro de José Martí y siguen de largo… Traspasadas las verdes cortinas, la araña ilumina todo, y a todos. La atmósfera musical recibe al visitante, quien debajo de un cielo azul se sienta a la espera.  
Salen uno a uno los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, esta vez bajo la dirección de la maestra Daina García. Oboe se levanta y da el La inicial. Luego de unos minutos, el violín se dirige a las cuerdas e imita la acción. Culmina este ritual, cuando cada primer atril afina a su familia de instrumentos. Durante casi 40 minutos el Concierto para piano y orquesta No. 3 en do menor Op. 37 de Ludwig Van Beethoven, mantiene en vilo a la audiencia. Bajo un sepulcral silencio, la atención pasa del Allegro con brío, al Largo, y luego al impresionante final del Rondó: molto allegro. Movimientos todos que, en las manos de la pianista cubana Karla Martínez, arrancan sobresaltos de los asientos. No menos impresionante resulta el acompañamiento orquestal que lleva de la mano al escucha, anticipando en unas ocasiones, o dialogando en otras, con el magnífico piano.
Tras el necesario descanso, el escenario vuelve a recibir a la Orquesta. A ella se une el pianista egipcio Wael Farouk, quien regresa al entorno musical habanero precedido por «un vasto repertorio de cincuenta conciertos y sesenta programas, que incluyen las obras completas para piano de F. Chopin y S. Rachmaninoff», como se afirma en las palabras al programa general del evento. Expectantes, vemos cómo el intérprete se prepara para comenzar los primeros acordes del Concierto para piano No. 2 en do menor Op. 18 de Sergei Rachmaninoff. Justo en ese momento, la entrada segura de teclas blancas y negras sobrecoge corazones y retorna el silencio que ya habíamos experimentado con Beethoven. Moderato, Adagio sostenuto, Allegro scherzando... se desdibujan con esta impactante interpretación que incita al alma. Sin apenas notarlo, una o dos lágrimas escapan.  
Ovaciones interminables hacen que vibre el Teatro Martí. El público inquieto agradece haber tomado la decisión de asistir a este singular cierre. Aplausos merecidos para el maestro cubano Salomón Mikowsky, gestor y mecenas del proyecto; para Miriam Escudero, coordinadora general del Encuentro y directora del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas; y por supuesto para los protagonistas de la velada, quienes despidieron por todo lo alto esta edición del Encuentro de Jóvenes Pianistas.

Viviana Reina Jorrín
Opus Habana

 

Imagen superior, de izquierda a derecha: el maestro Salomón Mikowsky, director artístico; la directora, en esta ocasión, de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, Daina García; el pianista egipcio Wael Farouk; y la pianista cubana Karla Martínez. Imagen izquierda: Mikowsky acompañado por la musicóloga Miriam Escudero, coordinadora general del Encuentro. A la derecha, imagen superior e inferior: momentos de la interpretación de los pianistas Karla Martínez y Wael Farouk, respectivamente. (Fotos: Néstor Martí)