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 Para conmemorar los 276 años de haber sido fundada la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, por primera vez se hizo tañer su campana original en lo alto de la torre que reproduce la que tenía su antigua sede: la demolida iglesia de San Juan de Letrán.
La restitución o réplica de esa torre-campanario es el símbolo del proyecto emprendido por la Oficina del Historiador en aras de perpetuar los orígenes de esa institución académica.

 El acto, que se celebra cada 5 de enero, se hizo esta vez en la esquina de O’Reilly y Mercaderes, desde donde es posible admirar ya la progresión de la atalaya, en tanto se efectúan las obras para adecuar el edificio que, a fines de 1950, se erigió en el espacio que ocupaban la mencionada iglesia y el convento de Santo Domingo.
Concebida para que en su azotea funcionara una terminal de helicóptero, esa edificación nunca cumplió dicha función y su arquitectura desarmonizaba con el entorno. Su erección fue considerada como un acto impío por Emilio Roig de Leuchsenring, entre otros intelectuales, porque no se dejó ni siquiera un muro para recordar que por sus aulas transitaron algunos de los fundadores de la nación cubana.
Al hablar, Leal explicó que este proyecto pretende enmendar ese ultraje, pues «es un símbolo de restitución de la Universidad de San Gerónimo; no una reproducción mecánica».
 En su opinión, constituye una imagen virtual, pues la edificación, con valores que recrea a la original, podrá verse sin que esté físicamente, ya que su espíritu reinará. Si se demoliera la pretendida terminal de helicópteros, «borraríamos un viejo agravio a la historia de la ciudad», explicó, de ahí que se haya optado por readecuarlo.
Además de la torre, el proyecto incluye la recuperación de otros símbolos significativos como el aula magna y la biblioteca, los cuales también serán reproducidos ateniéndose a los planos originales.
Ya rehabilitado, el inmueble incluirá un museo que expondrá piezas y objetos del primer recinto universitario, entre los que destacan libros y pergaminos, togas y mármoles...  La Universidad de San Gerónimo de La Habana pasó a ser laica en 1842, cuando adoptó el nombre de Real y Literaria Universidad de La Habana. Luego —en 1863— se estableció el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana por la parte del edificio que daba a las calles Obispo y San Ignacio. En esta porción sur del convento de San Juan de Letrán cursó José Martí, a partir de 1866, los estudios generales correspondientes a ese nivel..
La Universidad de La Habana radicó en el convento de Santo Domingo desde su inauguración hasta poco antes de 1902, cuando se trasladó a su sede actual en la Colina, que por entonces se conocía como Pirotecnia Militar, ubicada en la loma de Aróstegui, en el barrio de El Vedado.