Semanario Revista Opus Habana Opus Habana. Semanario Digital.
CLAVES CULTURALES DESDE EL CENTRO HISTÓRICO
Vol. XV, No. 34 /2018  
   Desde:
   2018-10-08 
  Hasta:
   2018-10-13  




     

La fuerza volcánica del 10 de octubre
Una vez más, justo frente a la efigie de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de las luchas independentistas en Cuba, se reunieron los cubanos en la parte más antigua de la Ciudad de La Habana. A 150 años del levantamiento en la Demajagua, este encuentro habitual por parte de los trabajadores de la Oficina del Historiador, no perdió este martes la solemnidad y el patriotismo que le caracteriza.

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Recibió el Historiador de la Ciudad la Distinción Casa
El doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana, el viernes 5 de octubre recibió la Distinción Casa, que otorga la Casa de Iberoamérica en Holguín, por su constante acompañamiento a la labor de esta institución cultural, que este año arriba a su aniversario 25. Así lo reconoció el también doctor Eduardo Ávila, director del centro, al depositar en manos de Eusebio el alto reconocimiento. Durante la conferencia de prensa donde se dieron a conocer los detalles de la celebración de la 24 edición de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, que tendrá lugar del 24 al 30 de este mes en tierras holguineras.
 


Presentan libro Iconografía de la Guerra de los Diez Años
En ocasión del aniversario 150 del inicio de las guerras de independencia en la Isla, Ediciones Boloña – de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana – presentó en el Sábado del Libro del 6 de octubre el volumen Iconografía de la Guerra de los Diez Años, de Zoila Lapique Becali, Manuel Moreno Fraginals y Beatriz Moreno Masó. A este concurrido espacio organizado por el Instituto Cubano del Libro (ICL), asistieron dos de sus autores Lapique y Moreno Masó, junto al Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio Leal Spengler, y Juan Rodríguez Cabrera, presidente del ICL.

Condecoran a promotores de la amistad entre España y Cuba
El pasado 8 de octubre a manos del embajador español en Cuba, Juan José Buitrago, fueron condecorados cinco cubanos y un español residente en la mayor de las Antillas con las Órdenes de Isabel la Católica y del Mérito Civil, dos de las condecoraciones de mayor grado que otorga la nación ibérica. El destacado meteorólogo cubano José María Rubiera Torres y René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, recibieron la Orden del Mérito Civil, en la categoría de Encomienda de número y Encomienda, respectivamente. La directora de la compañía danzaria A Compás Flamenco, Karelia Cadavid, recibió la Orden de Isabel la Católica en categoría de Cruz de Oficial, al tiempo que la coreógrafa Irene Rodríguez la mereció en categoría de Cruz. Los otros galardonados fueron Maria Antonia Rabanillo y el fray Manuel Uña, ambos Orden de Isabel la Católica en la categoría de Encomienda.

Nuevo número de El Sincopado Habanero
Con un homenaje al órgano oriental, abre sus páginas la edición de El Sincopado Habanero, boletín del Gabinete de Patrimonio Musical Esteban Salas, correspondiente a mayo-agosto de 2018. En esta ocasión, la portada nos remite al boceto realizado por los luthiers del Proyecto Guayabo, quienes ejecutaron la idea del artista Adonis Ferro en la exposición «Des-concierto 9 · El Banquete», propuesta músico-visual analizada en «Documenta Musicae». A manera de celebración del encuentro Música Romántica Hispano-Cubana del siglo XIX. Nicolás Ruiz Espadero (1832-1890), no solo publicamos en «Pentagramas del pasado» cuatro de las partituras, editadas por la revista del Liceo Artístico y Literario de La Habana; sino que en «A contratiempo» se incluyen noticias en torno a este evento —así como una entrevista al maestro Cecilio Tieles— junto a otras notas de interés.
Los velorios
De las múltiples situaciones que tienen lugar en un velorio, el cronista rememora además los orígenes, arraigo... en suelo cubano de esta costumbre, demasiado incorporada a nuestros modos de vida.
Por Emilio Roig de Leuchsenring, Historiador de la Ciudad desde 1935 hasta su deceso en 1964. .
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La fuerza volcánica del 10 de octubre

En su discurso Cordoví consideró como «el acto mayor de justicia», el momento en que Céspedes liberó a sus esclavos y los convidó «a la muerte y a la vida de una nación, de un pueblo por fundar. El mismo fuego que el pueblo y el machete redentor contribuyeron a fundar».

Una vez más, justo frente a la efigie de Carlos Manuel de Céspedes, el iniciador de las luchas independentistas en Cuba, se reunieron los cubanos en la parte más antigua de la Ciudad de La Habana. A 150 años del levantamiento en la Demajagua, este encuentro habitual por parte de los trabajadores de la Oficina del Historiador, no perdió este martes la solemnidad y el patriotismo que le caracteriza. Bastó que la Banda Provincial de Conciertos arrancara con las notas del Himno Nacional; ver las ofrendas florales colocadas frente a la imagen del Padre de la Patria; la confluencia generacional de niños, veteranos, todo el pueblo, para reconocer que el décimo día de octubre es una de las fechas más importantes del calendario de los nacidos en esta Isla. El punto que marca el nacimiento de la nación.

El encuentro de este martes estuvo presidido por el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana; la General de Brigada «Teté» Puebla Viltre y el Héroe de la Revolución, Cuba Harry Villegas «Pombo»; Reinaldo García Zapata, miembro del Comité Central y Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular; Rodolfo Cándano Quintana, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el municipio; y Yaquelín González López, miembro del Buró Político del PCC.
Junto a ellos se encontraban trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, representantes del Partido y el Gobierno de la capital, miembros de la Academia de Historia, de la Asociación de Combatientes, y niños de varias escuelas del Centro Histórico habanero.

Las palabras centrales del acto estuvieron a cargo del historiador Yoel Cordoví, vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba, quien rompió el silencio cuestionando: «¿qué cubano que transita por esta Plaza [de Armas] no se ha detenido al pie de la estatua del Padre de la Patria?».
«Del apacible mármol irrumpe entonces en un siglo teñido por sangre y melaza, la figura de Carlos Manuel de Céspedes – expresó Cordoví –. Hace 150 años, el abogado bayamés y un grupo de hacendados del Oriente cubano dejaron sus bufetes y clientelas, sus propiedades y familias, para reunirse en el ingenio Demajagua. Era apenas el inicio de aquella fuerza volcánica, anunciada por el pedagogo José de la Luz y Caballero, cuando todavía, en la siempre fiel Isla de Cuba, parecía muy lejano el "Ayacucho" cubano».

«El iniciador de la gesta se levantaba sobre los siglos de coloniaje para dedicarse desde entonces a la afanosa tarea de fundar una nación y un pueblo libre (…) No fue más grande cuando proclamó su Patria libre, sino cuando reunió a sus ciervos y los llamó a sus brazos como hermanos», dijo el Historiador citando las crónicas de José Martí sobre Céspedes en el glorioso día del alzamiento.
El también miembro de la Academia de Historia de Cuba significó que «la Damajagua fue más que un instante de convergencia de centenares de hombres en la finca del abogado bayamés, prestos a tomar las armas contra la metrópoli hispana». En su discurso Cordoví consideró como «el acto mayor de justicia», el momento en que Céspedes liberó a sus esclavos y los convidó «a la muerte y a la vida de una nación, de un pueblo por fundar. El mismo fuego que el pueblo y el machete redentor contribuyeron a fundar».

El torbellino inicial del levantamiento en armas de Céspedes, fue un arranque que «trastocó y removió cimientos, materiales y espirituales». «El momento fue el preciso, pese a la prisa, el desacuerdo», recordó el historiador cubano y citó a Céspedes cuando este dijo: «Nadie ignora que España gobierna a la Isla de con un brazo de hierro ensangrentado. Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en el que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche manos a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobios».
«El levantamiento era un hecho (…) del mismo modo que en los meses siguientes lo harían Camagüey y Las Villas en una Isla que de punta a punta, en diferentes centros conspirativos, incluidos los de la compleja Habana, se produjeron pronunciamientos e intentos de levantamientos armados», recordó Yoel Cordoví.

El Primer Presidente de la República de Cuba en Armas denominó aquella mañana del 10 de octubre como «el grito mágico de libertad», señaló Cordoví, «por los principios que le animaban, el sustento ético de la Revolución (…) un movimiento revolucionario de carácter independentista y abolicionista».
«El ímpetu de Céspedes, al que aludiría Martí: Esa fuerza telúrica capaz de arrastrar como lava a hombres y mujeres de los más diversos sectores, capas y estratos de la sociedad, que habrían de integran y ensanchar en lo jurídico y en la praxis la concepción de pueblo», citó Cordoví en su intervención.
El historiador hizo un recorrido por los basamentos éticos de la Revolución del ’68 y los hombres que la llevaron a cuestas, hasta el momento en el que quedó truncada la gesta independentista a finales del siglo XIX por la intervención norteamericana.


«Imposible entender, por tanto, la lógica de las luchas sociales y las revoluciones del siglo XX en Cuba, incluida desde luego la protagonizada por la generación del Centenario, concibiéndolas como hechos aislados, desperdigadas de un proceso troncal cuyas coordenadas remiten irremisiblemente al inicio de la guerra de los Diez años o Guerra Grande, punto de partida marcado en nuestro imaginario por el tañer de la campana de un ingenio, como si aquel sonido que convocaba hasta entonces a las faenas del campo irradiara de repente con su nueva simbología hacia todos los siglos. Y así fue. El 10 de octubre de 1868 Céspedes encendió la llama, y a través del fragor de los combates, como expresara el poeta cubano Cintio Vitier, la Patria se hizo visible para todos», concluyó el vicepresidente del Instituto de Historia de Cuba en una brillante alocución.

Tras las notas del Himno del Invasor, interpretadas en la Plaza de Armas por la Banda Provincial de Conciertos, la segunda parte del acto se trasladó a la Sala de las Banderas del Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales, donde se entregó el carnet del Partido a los nuevos ingresos, de manos de los representantes del organismo en el municipio y del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Thays Roque Arce
Habana Radio

 

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