Imprimir
Visto: 9376

 Con calificación de Sobresaliente Cum laude, otorgada por unanimidad en la Universidad de Valladolid, España, la musicóloga cubana Miriam Escudero defendió magistralmente su tesis doctoral Esteban Salas, maestro de capilla de la Catedral de Santiago de Cuba (1764-1803).

Premio de Musicología Casa de las Américas 1997 por su libro El archivo musical de la iglesia habanera de la Merced. Estudio y catálogo, con su defensa doctoral la musicóloga culmina una etapa fructífera dedicada al rescate del patrimonio musical religioso cubano del siglo XVIII.

Con la calificación de Sobresaliente Cum laude, otorgada por unanimidad en la Universidad de Valladolid, España, la musicóloga Miriam Escudero defendió magistralmente su tesis doctoral Esteban Salas, maestro de capilla de la Catedral de Santiago de Cuba (1764-1803).
Momento de la defensa de la tesis doctoral por Miriam Escudero. De derecha a izquierda: Dra. Águeda Pedrero Encabo, profesora titular de la Universidad de Valladolid, como secretaria del tribunal; María Gembero Ustárroz, científica titular del CSIC; Antonio Martín Moreno, catedrático de la Universidad de Granada, como presidente;  Carmelo Caballero Fernández-Rufete, catedrático de la Universidad de Valladolid, y Victoria Elí Rodríguez, profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid.
El tribunal estuvo integrado por los doctores: Antonio Martín Moreno, catedrático de la Universidad de Granada, (presidente); Águeda Pedrero Encabo, profesora titular de la Universidad de Valladolid (secretaria); y como vocales: Carmelo Caballero Fernández-Rufete, catedrático de la Universidad de Valladolid; María Gembero Ustárroz, científica titular del CSIC, y Victoria Elí Rodríguez, profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid.
El acto de defensa se desarrolló en el Aula Magna Lope de Rueda y Sala de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad vallisoletana, y contó con la participación del Conjunto de Música Antigua Ars Longa, que dirige Teresa Paz, lo cual fue considerado «algo inédito en este tipo de ejercicio académico». La propia doctoranda tocó el órgano de continuo, simultaneando su dominio del repertorio de Salas en forma interpretativa, con la disertación histórica y analítica sobre la obra del compositor cubano.
También  los miembros del jurado destacaron el hecho de que la defensa de Escudero se hiciera luego de que ella hubiera transcrito, catalogado y publicado la opera omnia de Esteban Salas, «algo que no es común, ni siquiera en la propia España», coincidieron en afirmar.Premio de Musicología Casa de las Américas 1997 por su libro El archivo musical de la iglesia habanera de la Merced. Estudio y catálogo, con su defensa doctoral la musicóloga culmina una etapa fructífera dedicada al rescate del patrimonio musical religioso cubano del siglo XVIII.
Miriam, ¿cómo te iniciaste en la música? ¿Quisiste siempre hacer musicología?

En la música me inició mi madre, quien era una especie de «maestra de capilla» de la iglesia de mi barrio, Lawton, en La Habana, y que llegó a ser la directora musical de la Convención Bautista de Cuba Occidental por casi dos décadas. Durante algunos años simultanee la enseñanza secular con estudios de música hasta que llegó el momento de decidir mi profesión de futuro. Entonces fue que opté por estudiar en el Conservatorio de Música Amadeo Roldán. Esto significaba atrasarme en la secuencia lógica de los estudios escolares, pues, después de terminar el bachillerato general, hice el bachillerato musical, o sea el nivel medio superior dos veces. Sin embargo, creo que valió la pena. La base de conocimientos que adquirí en aquel conservatorio ha sido muy importante para mi carrera posterior.
La enseñanza es mi principal vocación, así que cuando matriculé musicología en el Instituto Superior de Arte lo hice pensando en especializarme para ser una mejor maestra. Fue por el consejo de la profesora Victoria Elí que me adentré en el patrimonio musical religioso cubano como tema de mi tesina. Comencé esa investigación tratando de buscar la mayor cantidad de partituras que se hubiesen conservado. Empecé por la iglesia de la Merced, y quiso el destino que hallara allí los manuscritos de Cayetano Pagueras, los cuales Alejo Carpentier daba por perdidos.
El tema desarrollado en mi tesina se convirtió en el eje de mi labor como investigadora cuando obtuve el Premio de Musicología Casa de las América 1997.

¿Te sientes satisfecha por tu tesis doctoral y el acto de defenderla en la Universidad de Valladolid?

Mi relación con la Universidad de Valladolid está íntimamente ligada a la persona de la Dra. María Antonia Virgili, quien propició la firma de un convenio de colaboración que ha estado vigente por más de diez años entre esa institución académica y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Fruto de este trabajo conjunto son los siete volúmenes de la Colección Música Sacra de Cuba, siglo XVIII. Si bien los estudios de musicología se introdujeron en Valladolid con posterioridad al Instituto Superior de Arte de La Habana, la universidad vallisoletana ha liderado en España los estudios en torno al patrimonio musical religioso, en especial, de la Comunidad de Castilla y León.
Entonces, el hecho de defender mi tesis en esta sede académica posibilitó el ser juzgada severamente por un tribunal muy calificado por su nivel de especialización en el tema. Es para mí un honor que en el tribunal hayan estado presentes el Dr. Antonio Martín Moreno, uno de los mayores expertos en la música del siglo XVIII en España, y la Dra. María Gembero, quien con sus estudios en el Archivo General de Indias ha contribuido a develar muchos  vínculos musicales entre España e Hispanoamérica. A este se sumaron el Dr. Carmelo Caballero, paleógrafo musical que posee estudios medulares sobre el villancico español y su relación con el ámbito profano, y la Dra. Águeda Pedrero, investigadora de la música instrumental en el siglo XVIII.

¿Digamos que es como venir a bailar en casa del trompo?

Sí, así mismo, puesto que en el siglo XVIII Cuba y España poseen muchos puntos en común que necesitan ser contrastados, y algunos, al menos, enunciados, de manera que en el futuro otros sepan lo que queda pendiente.
Fue un gran placer que mi profesora la Dra. Victoria Elí estuviera también en el tribunal. Ella, además de su puesto como académica, representó de alguna manera a la musicología cubana, una escuela de pensamiento que defiende, por sobre todas las cosas, la valoración de aquellas esencias que hacen de nuestra cultura un fenómeno singular.
La doctora Elí es una de las pioneras del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, institución en la que yo dirijo el proyecto «El patrimonio histórico-musical de las iglesias y catedrales de Cuba».
El acto de defensa se desarrolló en el Aula Magna Lope de Rueda y Sala de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad vallisoletana, y contó con la participación del Conjunto de Música Antigua Ars Longa, que dirige Teresa Paz, lo cual fue considerado «algo inédito en este tipo de ejercicio académico».
En síntesis, ¿cuáles son tus aportes como investigadora al conocimiento de la obra de Salas?

A partir de la consulta de toda la información dispersa en los muchos archivos que contienen datos sobre la obra de este compositor, he logrado definir en forma sistemática y contextualizada los aspectos que caracterizan el repertorio de Esteban Salas desde el punto de vista histórico y musicológico.
Como resultado, tenemos ahora un nuevo catálogo exhaustivo, una contextualización histórica que aporta conocimiento inédito sobre nuestra historia musical y cultural, pues sitúa al músico en relación con la funcionalidad litúrgica, aspecto que hasta ahora no había sido suficientemente estudiado y que es indispensable para valorar el arte de nuestro más grande músico del siglo XVIII.
Por diversas razones, no existía un estudio hasta ahora que abarcara la obra musical (litúrgica y paralitúrgica) de Salas, aun cuando fuese reconocido como el músico más importante del siglo XVIII en Cuba, además de ser considerado el más grande compositor cubano de música religiosa de todos los tiempos.
La labor precursora en ese sentido, iniciada por el escritor Alejo Carpentier y continuada, indistintamente, por el compositor Hilario González y el musicólogo Pablo Hernández Balaguer, había quedado trunca, sobre todo debido a la muerte prematura de este último. Esto provocó que la obra de Salas quedara prácticamente inédita: hasta 2000 se publicaron sólo 13 de sus obras. Hoy están publicadas todas las que conocemos de su autoría, debidamente clasificadas y analizadas.

¿Será publicada la tesis?

Precisamente la tesis será el volumen que dará colofón a la colección de partituras de Esteban Salas, que ya han sido publicadas enteramente. Era por tanto muy importante someterla al juicio de expertos que avalaran un conocimiento que será vital para la historia de la música cubana.

El presidente del jurado, el reconocido investigador de la música española del siglo XVIII Antonio Martín Moreno, subrayó en varias oportunidades que tu tesis doctoral era modélica. ¿Por qué?

Será porque la metodología que emplea vincula los dos aspectos esenciales para alcanzar un conocimiento integral de la obra musical que son la investigación y la interpretación. De esta manera, la musicología demuestra que es una ciencia viva, no limitada al escrutinio erudito del pasado.

Ahora que alcanzaste el máximo grado académico, y por añadidura con la más alta calificación posible, ¿cuáles son tus planes futuros?

Desde 1997 estoy ligada a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y a la persona de Eusebio Leal Spengler, sin cuyo apoyo nada de lo logrado hubiera sido posible, lo que me ha conducido a orientar mi profesión en el ámbito de la restauración y gestión del patrimonio musical. Por eso la reconstrucción del quehacer musical en La Habana del siglo XVIII es una de mis metas inmediatas, sobre todo el relacionado con su Catedral, fundada en 1789. En realidad es un aspecto muy importante para completar la visión de esta centuria.
Por otra parte, la música como patrimonio cultural debe ser estudiada en la carrera que organiza el Colegio Universitario de San Gerónimo. En un futuro inmediato esto deberá redundar en una maestría especializada que combine la experiencia interpretativa del Conjunto de Música Antigua Ars Longa con los resultados de investigación del patrimonio musical de Cuba y de América Latina.
Estoy convencida que sin la música es imposible tener una visión integral sobre la rehabilitación material y espiritual de los centros históricos en tanto fuente de capital simbólico y sentido de identidad.

Redacción Opus Habana