A propósito del Premio obtenido en la reciente XIII Feria Internacional Cubadisco 2009 por el Conjunto de Música Antigua Ars Longa, en la categoría Música de Cámara, y de las celebraciones por el XV aniversario de su fundación, Opus Habana reproduce un artículo sobre el VII Festival de Música Antigua Esteban Salas, escenario donde el grupo llevó a las tablas la ópera sacra de cámara San Ignacio de Loyola, en la sala de conciertos del Oratorio San Felipe Neri.
El VII Festival de Música Antigua Esteban Salas también estuvo dedicado a conmemorar el aniversario 250 de la muerte del insigne maestro del barroco Georg Friedrich Händel.

 
 El coro de niños por las calles de La Habana Vieja
En 2009 el Conjunto de Música Antigua Ars Longa, que dirigen Teresa Paz y Aland López, celebra sus 15 años de vida artística, cuyos festejos comenzaron durante el VII Festival de Música Antigua Esteban Salas con la puesta en escena de la ópera sacra de cámara San Ignacio de Loyola, una de las tres obras dramáticas que se conservan en los archivos de las antiguas misiones jesuíticas de América.
La tarde del pasado 31 de enero, una procesión partió de la Orden Tercera de San Francisco de Asís y transitó por las calles Teniente Rey, Mercaderes, Obispo y Aguiar hasta llegar al Oratorio de San Felipe Neri, donde aguardaba el público la inauguración de ese evento anual, toda una fi esta para los amantes de la música de idos tiempos.
Mientras la Coral de Niños Cantores Líricos, dirigida por Malena Torres, y la Coral Infantil Cantus Firmus entonaban el canto Dulce Jesús mío, del repertorio musical de las misiones de Chiquitos, el grupo Gigantería —bajo la dirección de Roberto Salas—
logró una atmósfera entre mística y fantástica que representaba la esencia del barroco americano, simbolizada en la gestualidad y vestimenta de los hombres-pájaros.
Con la entrada de los niños en el Oratorio de San Felipe Neri, se inició la ópera San Ignacio de Loyola, que, dirigida y protagonizada por Teresa Paz, fue interpretada por el Conjunto de Música Antigua Ars Longa y sus solistas: la mezzosoprano Adalis Santiesteban (en los roles de San Francisco Javier y Mensajero I), el alto Yunié Gainza (Mensajero II) y el tenor Roger Quintana (Demonio), con vestuario diseñado por el maestro Reinaldo Reymena.
Compuesta entre 1717 y 1726, esta ópera se atribuye al toscano Domenico Zipoli (Prato, 1688- Córdoba, 1726) y el suizo Martin Schmid (Baar, 1694- Lucerna, 1772), ambos de la Compañía de Jesús.
Dos copias de esta pieza fueron descubiertas a comienzos de la última década del siglo XX: una en los archivos de Chiquitos (Santa Cruz, Bolivia), y la otra en la Misión de San Ignacio en la provincia de Moxos (Bolivia). La partitura fue restaurada y transcrita por el musicólogo Bernardo Illari.
El VII Festival de Música Antigua Esteban Salas también estuvo dedicado a conmemorar el aniversario 250 de la muerte del insigne maestro del barroco Georg Friedrich Händel. Concierti a solo, concierti grossi, géneros en estilo concertante, formaron parte del programa interpretado por destacados solistas y agrupaciones, incluido el concierto de la orquesta de cámara Música Eterna, el Coro Nacional de Cuba y la soprano Bárbara Llanes, bajo la dirección del maestro Guido López Gavilán.
Otros momentos fueron protagonizados por el Croatian Baroque Ensemble (Croacia), la clavecinista Kathleen McIntosh (Estados Unidos), la orquesta Solistas de La Habana, y la flautista Niurka González, quien clausuró el evento, el domingo 8 de febrero, con un concierto virtuoso de música francesa.
Una exposición dedicada a los instrumentos antiguos de cuerda en el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales, mostró al público guitarras de distintos estilos, ejemplares de viola da gamba, zanfona, fídula, un precioso fortepiano del siglo XVIII… Algunos de estos instrumentos fueron construidos por el luthier cubano Raúl Lage.
Al laúd, la guitarra y el arpa también estuvo consagrado el concierto que, en el ambiente palaciego de la Casa Pedroso, compartieron la profesora Pascale Boquet, presidenta de la Sociedad de Laúd de Francia, Aland López y Anaiza Núñez.
 
 La puesta en escena de San Ignacio de Loyola fue considerada como un rotundo éxito
A un año de la inauguración del órgano de la Iglesia de San Francisco de Paula, el organista Moisés Santiesteban estrenó sendos conciertos para órgano y orquesta de Händel, además de alternar con los solistas Abraham Castillo (fagot) y Axel Rodríguez (flauta).
Por su parte, el profesor Roberto Chorens –a manera de continuación de la cátedra de órgano creada en 1965 por el maestro Manuel Suárez– mostró el  resultado de su clase con alumnos de las escuelas elementales de música de Ciudad de La Habana.
Los cursos de interpretación de repertorios antiguos —con la profesora Pascale Boquet— estuvieron centrados en la improvisación y la música de cámara, en tanto el profesor Didier Jarny (Francia) impartió un taller sobre construcción de instrumentos antiguos de cuerda pulsada (laúd y guitarra).
Como siempre, se dedicó un momento para escuchar el legado del gran músico cubano Esteban Salas —esta vez a cargo de la Camerata Vocale Sine Nomine—, de modo que su repertorio nunca deje de sonar tras ser rescatadas sus partituras, las primeras que dan fe sobre la música antigua en Cuba.


Miriam Escudero
Musicóloga

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