Momento significativo dentro de la 26 Feria Internacional del Libro Cuba 2017 fue la entrega oficial del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2016 al Historiador de la ciudad de La Habana, Doctor Eusebio Leal Spengler.

Según el Acta del jurado, el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas ha sido conferido a Eusebio Leal Spengler «por su entendimiento de las Ciencias Sociales y las Humanidades con su carácter integral, en el que se articulan los impactos sociales, culturales y económicos. Por su aporte a la transformación humana y a la consolidación de la identidad nacional», entre otras razones.

Imagen superior: La ceremonia de entrega del Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2016 estuvo presidida por Abel Prieto, Ministro de Cultura; el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, merecedor de ese galardón; Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro y del Comité Organizador de la Feria del Libro 2017; Ana Cairo Ballester, presidenta del jurado, y María Isabel Domínguez, quien tuvo a su cargo las palabras de elogio.
Imagen inferior: Momento de entrega del Premio a Eusebio Leal Spengler, de manos de Abel Prieto y Juan Rodríguez Cabrera.


La sala Nicolás Guillén acogió, este sábado 11 de febrero, a importantes intelectuales de la Isla, amigos y compañeros del Historiador, y trabajadores de la propia Oficina que dirige, los que se reunieron para agasajar a quien ha dedicado toda su vida a enaltecer la cultura y la identidad nacional. Y es que Leal ha sido un cultor y un eterno enamorado de su Cuba, patria amantísima como él mismo la ha calificado.
Con la presencia de Abel Prieto Jiménez, Ministro de Cultura; Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro y del Comité Organizador de la Feria del Libro 2017, entre otras personalidades, se desarrolló este encuentro, muy esperado por todos los que admiramos la obra y labor de Leal, un defensor férreo de nuestro patrimonio, fiel heredero de su predecesor, el Doctor Emilio Roig de Leuchsenring.
El jurado, presidido por la Doctora Ana Cairo Ballester, confirió este galardón al Doctor Leal «por su entendimiento de las Ciencias Sociales y las Humanidades con su carácter integral, en el que se articulan los impactos sociales, culturales y económicos. Por su aporte a la transformación humana y a la consolidación de la identidad nacional. Por el impacto en la conservación y revitalización social de La Habana como ciudad, junto a su multiplicación al resto de las ciudades del país. Por la labor pedagógica, no solo a través de una amplia docencia, sino también por su difusión a través de la radio y la televisión y el intercambio personal».
En las palabras de elogio, la Doctora María Isabel Domínguez García, miembro del jurado, expresó que entre los méritos acumulados por el Historiador de la Ciudad podría hacerse mención a sus casi dos decenas de libros publicados; a la impartición de docencia y conferencias en más de 70 universidades e instituciones científicas de más de 20 países en distintas partes del mundo; a su condición de Doctor Honoris Causa conferidos por universidades cubanas y extranjeras, por solo hacer referencia a algunos datos relevantes de su trayectoria académica, «resultado de una vida dedicada al estudio, rescate, preservación y difusión de la Historia, para hacerla trascender a la actualidad, a través de una obra en que se ha combinado la salvaguarda de los valores patrimoniales con los éticos, patrióticos y la identidad nacional».
»Vida y obra – afirmó Domínguez García – que ha sido consecuente con el presupuesto martiano de que la historia se debía escribir …"para que perdurase y valiese, para que inspirase y fortaleciese…". Ese espíritu está presente en su quehacer cotidiano y en su vocación pedagógica».
El Historiador de la Ciudad comenzó su intervención evocando su niñez y otros momentos trascendentales de su juventud. Asimismo, rememoró aquellos instantes en que conoció a su predecesor, el Doctor Emilio Roig de Leuchsenring, y sus inicios en la labor de rescate y preservación de la parte más antigua de la capital cubana: «Sobre la cresta de la marea de la Revolución choqué en la Oficina del Historiador con una figura pétrea. Me vi hablando con vez primera frente al que sería mi maestro. Con gran humildad comencé a asistir a sus conferencias y a sus charlas. Roig fue muy generoso, junto a él y a sus colaboradores aprendí el oficio de trabajar diariamente».
Más adelante, Leal expresó: «Lo que pide el país ahora es Cuba, hagamos un museo cubano. En el Archivo Nacional trabajaba un joven que me dio acceso a las siete cajas con valiosas obras y las banderas más célebres de la historia de Cuba. Entre una de las sorpresas estaba el machete de Maceo, el revolver de Calixto García, y 20 banderas como mínimo, pero había llegado la zafra de los 10 millones y había que hacer algo, y hasta los campamentos nos fuimos, en la trocha de Júcaro a Morón, en la periferia de La Habana, y hasta Mal Tiempo, en las villas, hasta que apareció un artículo en el periódico Granma: el museo al campo. Luego a través de Celia Sánchez adquirimos la bandera del 10 de octubre, y el machete de Máximo Gómez. Cuando le agradecí a Celia, me dijo: "Fidel lo sabe, eso no lo decidí yo"».
El también director de la Red de Oficinas del Conservador y del Historiador de la Ciudad se refirió a algunos logros de la institución que él lidera, pero afirmó que todavía falta mucho por hacer. Aseveró que primero se deben recuperar fuentes, pues la Oficina perdió todos sus libros.
Indicó que, por ejemplo, hoy la Biblioteca Histórica Cubana y Americana Francisco González del Valle es, junto a la Biblioteca de la Sociedad Amigos del País, una de las más importantes instituciones de la Oficina que busca precisamente la conservación y rescate del patrimonio documental. Y que en el mismo edificio del Colegio Universitario está ubicada la Academia Cubana de la Lengua, la cual renació con la presencia de esas figuras que la conforman. Hechos que son ejemplos del afán por seguir en ese arduo camino de defensa del patrimonio tangible e intangible de la nación cubana.
«La Revolución buscó cuanto podía ser útil en mí para hacer lo que he hecho (…) No tengo enemigos, más que los enemigos del Estado. No tengo otra amistad más grande, más que la patria mía», finalizó Leal.
Con una vasta obra ensayística y analítica sobre disímiles aristas de lo que representa el ser cubano, Leal Spengler alcanza este Premio Nacional de Ciencias Sociales, el cual se suma a una larga lista de reconocimientos nacionales e internacionales que avalan su extensa trayectoria al frente de la Oficina del Historiador de la Ciudad, pero sobre todo su pasión por el rescate de nuestro patrimonio.

Eydi Sanamé Flores y Yoel Lugones Vázquez
Tomado de Habana Radio

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