Pinturas que se aproximan a elementos arquitectónicos de antaño, un tanto ajenos al suelo insular, son retomados por el pincel de la joven santiaguera Yanela Ruano. De esta manera, arcos y bloques, bóvedas y torres tipifican su exposición personal «Tiempos góticos», que por estos días, se encuentra a la consideración del público en el salón blanco del Convento de San Francisco de Asís.
Todo un universo arquitectónico diferente dejan ver las telas de la artista, que remedan otro tiempo histórico, aun cuando estén implícitas las metáforas, aspectos de nuestros días, la sugerencia del encanto de los interiores de las construcciones.

 El medio circundante y la información cultural son elementos esenciales en la conformación del mundo espiritual de los artistas, en tanto sugieren disímiles temas en cuya proyección semántica y simbólica, se define el modo de expresión particular que caracteriza el estilo de cada creador.
Desde hace cerca de dos años, la joven pintora Yanela Ruano (Santiago de Cuba, 1982) ha comenzado a transitar de manera sorprendente por los caminos del arte, y al dejar atrás los temas anecdóticos que abordaba, se sumergió en el complejo universo de un arte cerebral que llama a la reflexión a partir de estructuras arquitectónicas de la alta Edad Media. Su propósito esencial con estos arcos de ojiva, bóvedas, torres y frontones no es la sencilla representación de añejos valores constructivos, sino que más allá de cualquier intención hedonista, Yanela habla de la sociedad, de la concurrencia de intereses y proyecciones humanas divergentes en el hacinamiento poblacional de los centros urbanos de hoy, en los cuales desde la monotonía de los edificios iguales, hasta la misma música escuchada en toda el área, crean una atmósfera de inacabable aburrimiento. Para su representación, la artista elabora a partir del constructivismo una serie de imágenes insertas en el paisaje gótico que remiten a los bloques de uniforme concepción que integran esos núcleos poblacionales, los que también alegorizan las ideas conservadoras y burocráticas negadoras del desarrollo de propuestas novedosas en la proyección del hombre; y lo hace acercándonos, a nivel conceptual, a la propia Inquisición que por aquellos años medievales apagó en la hoguera la vida de hombres y mujeres portadores de ideas que iban contra la escolástica, a favor del mejoramiento humano y del desarrollo de las ciencias.
 Representar tan variada problemática es para nuestra artista un asunto que en el nivel técnico y conceptual logra solucionar con un inteligente uso del color, cuyas tinturas en el fondo de la composición le otorgan un hálito de antigüedad, a partir del uso de texturas en el primer plano, recurso caracterizador de la obra pictórica de Yanela Ruano. Las esferas que aparecen en sus cuadros, que alguna vez –según nos dijo la artista– tuvieron un desempeño decorativo, hoy son muestra de la continua evolución de la vida, de las transformaciones del pensamiento humano como productor de alta tecnología puesta en función de la vida –de la muerte–, de los avatares del desempeño altruista que en no pocas ocasiones ha de enfrentar los desaciertos del egoísmo traducidos en las guerras que a través de la historia universal han diezmado poblaciones enteras con «justificaciones» injustificables. «Tiempos góticos», como alegoría de la deficiente planificación urbana para solucionar las necesidades impostergables de la vivienda de una población en crecimiento y de la imposibilidad de los arquitectos de hoy para realizar su obra, se desdobla también en un discurso que abarca asuntos relacionados con la espiritualidad en un período de la historia cuando lo postmoderno coincide con estructuras de pensamiento conservadoras, que lejos de otorgar soluciones de convivencia pacífica exacerban las diferencias entre los hombres; espiritualidad que si bien está identificada por el estilo constructivo de una época –entiéndase la preeminencia de lo sacro de la teología y su práctica de esos tiempos en Europa–, es asimismo un canto de esperanza en cuanto a las transformaciones positivas del mundo. El compromiso de Yanela Ruano con su obra se ha convertido desde hoy en un impostergable llamado de atención, pleno de sugerencias conceptuales.



(Palabras al catálogo de la exposición «Tiempos góticos», de la pintora Yanela Ruano)

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