Del siglo XVIII data en Cuba el más antiguo testimonio de la creación de música para los oficios del culto católico. Se trata de la obra interpretada y compuesta por Esteban Salas (1725-1803) en la sede catedralicia de Santiago de Cuba.
 Son apenas una veintena de óleos, acuarelas, tintas y plumillas que han sido reunidos por el Museo Nacional de Bellas Artes en la tercera planta de su Edificio de Arte Cubano bajo el título «Entre el olvido y la memoria», en la que pudiera considerarse una de las exposiciones retrospectivas más anheladas de los últimos tiempos.
 La Casa de África acogerá hasta el 2 de julio la exposición «Kindiambo Talanquera», del artista Luis Contino Roque, quien deja plasmadas sus inquietudes con algunos códigos iconográficos de la cultura religiosa afrocubana.
 La restauración del inmueble que originalmente perteneció a la iglesia de San Felipe Neri, en la Habana Vieja, deparó no pocas sorpresas, como fue el hallazgo de la piedra fundacional de ese templo, erigido en 1693 por los monjes oratorianos.