La expresión de una estética, una época y un hombre hubo de apreciarse en la muestra del Salón del Museo de Arte Colonial, con la cual el Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, conmemoró en 1996 el centenario de la muerte del pintor Guillermo Collazo (1850-1896).
 Entre las piezas de su exposición permanente, el Museo de Arte Colonial atesora, distribuida por varios de sus salones, una colección de biscuit, perteneciente a la etapa decimonónica.
 Hasta fines de julio la galería Raúl Martínez, del Palacio del Segundo Cabo, exhibirá la exposición La mirada oblicua, del pintor Leonardo Cuervo Mera, quien en cerca de 20 obras refleja un mundo de ensueños surrealistas.
 En 1996 la Oficina del Historiador emitió una medalla en homenaje a la obra de los judíos que contribuyeron a la grandeza de la ciudad.