La edición No. 51 de Opus Habana fue presentada en la mañana del pasado martes 15 de noviembre, en la calle de madera, frente al Museo de la Ciudad, como parte de las festividades por el aniversario 498 de la fundación de la villa de San Cristobal de La Habana. Momentos antes, tuvo lugar el acto de reinaguración de El Templete, que recobra su imagen original de 1828, como «símbolo de la habaneridad».

Con la ceremonia de premiación de los artistas ganadores en las distintas categorías, concluyó la undécima edición de la Bienal de Florencia 2017 que se celebró en el Pabellón Spadolini en la Fortezza da Basso de Florencia. El Premio Internacional «Lorenzo il Magnifico» fue otorgado a la artista visual cubana Lissette Solórzano en la categoría de Fotografía.

En la Casa Oswaldo Guayasamín fue presentado, este 3 de noviembre, el Calendario de bolsillo 2018 de la emisora Radio Habana Cuba (RHC), que refleja un retrato realizado por el Pintor de Iberoamérica a José Ramón Fernández, Héroe de la República de Cuba. «Quiso la historia que coincidiera que esta presentación se realizara justamente en vísperas del cumpleaños 94 del cariñosamente llamado Gallego Fernández», apuntó Pedro Martínez Pírez, subdirector general de RHC y miembro de honor de la Fundación Guayasamín, durante la cita ocurrida el 3 de noviembre. La ocasión fue propicia además, para que la Asociación Cultura y Cooperación Internacional de España, obsequiara a Fernández una lienzografía con la reproducción del cuadro en óleo sobre lienzo que le pintara Guayasamín.

El Cristo de La Habana, uno de los símbolos que identifican esta ciudad y la obra más emblemática de la escultora cubana Jilma Madera, fue declarado Monumento Nacional este 5 de noviembre. Para otorgar dicha condición las autoridades de la Comisión de Monumentos tuvieron en cuenta los excepcionales valores artísticos, y cómo la pieza devino en un hito del paisaje de la bahía e icono de alto arraigo popular en la identidad capitalina, precisó un reporte de la Televisión Cubana. Asimismo se valoró que el Cristo está emplazado en un espacio público de admirable belleza, con vistas privilegiadas de la ciudad y la calidad del proceso de restauración que le devolvió su esplendor original.