A la entrada del puerto capitalino, en el extremo izquierdo y a unos 50 metros sobre el nivel del mar, se yergue el Cristo de La Habana. Resulta imposible no sobrecogerse ante la majestuosidad de una obra que, por sus dimensiones, es considerada la mayor escultura al aire libre salida de las manos de una mujer.

Desde marzo de 2013, la Casa-Museo Juan Gualberto Gómez exhibe, como parte de su colección permanente, la obra Hortelanas, realizada por Concha Ferrant (La Habana, 1882-1968). Este óleo sobre lienzo constituye una pieza museable, no solo por su valor estético, sino también por su significación histórica, ya que fue obsequiado por la artista guanabacoense al independentista y periodista cubano Juan Gualberto Gómez.

Emplazada en mayo de 2013, la escultura de Roberto Fabelo en la Plaza Vieja ha venido a enaltecer la dimensión patrimonial de una urbe que tiene nombre de mujer.

Como pieza excepcional de cualquier museo que aborde aspectos marítimos, el Castillo de La Real Fuerza expone el modelo naval del trasatlántico español Juan Sebastián Elcano, barco construido en 1926 para la Compañía Trasatlántica Española.