En esta estampa Roig hace referencia a las características de aquellas personas que por no poseer título alguno –profesional, pontificio o arisocrático– eran denominados por los cronistas sociales con fórmulas tan impersonales como el conocido joven.

 Testimonios de un automóvil encontramos en este artículo de Roig, recurso de ficción empleado por el cronista, para a través de la literatura, aproximarse a hechos ya pasados de La Habana de hace varias décadas.

 Un tipo de personaje de la Cuba de antaño, dominado por la ansias políticas, es retratado por la pluma de Roig. De esto dio fe la revista Carteles, del 20 de septiembre de 1925, al publicar en sus páginas esta crónica costumbrista sobre la psicología y posturas sociales del... moralista.

 La revista Carteles fue una de las publicaciones periódicas que dio a conocer en 1925 esta crónica, en la que Roig desde un inicio advierte su interés por «un tipo de familia que abunda mucho en nuestra ciudad capitaleña», de aquella compuesta sólo por mujeres.