En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «Los celos masculinos resultan de por sí más ridículos, molestos y contraproducentes que los femeninos y no son aceptables en ningún caso».

En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «Hasta ahora los solterones profesionales, empedernidos o recalcitrantes no habían glorificado su antimatrimonismo con la palma del martirio. Su solteronía no pasaba de ser una doctrina o sistema de vida que no gozaba en realidad de numerosos prosélitos, y era en cambio objeto de la censura de muchos hombres y de todas las mujeres». 

En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «El caso artístico se convirtió en caso de corte. Fueron llevados ante el individuo encargado de administrar justicia, la figura nefanda y el dueño del establecimiento».

En esta ocasión, el articulista se pregunta: «¿Puede encontrarse una línea divisoria, clara y precisa, entre lo moral y lo inmoral?».