Andar sobre zancos pudo haber servido para identificar a la más alta jerarquía del cabildo afrocubano durante sus festividades públicas.

En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «Es el ridículo, como vimos en el artículo anterior, la esencia y sustancia de los celos».

En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «Los celos masculinos resultan de por sí más ridículos, molestos y contraproducentes que los femeninos y no son aceptables en ningún caso».

En esta ocasión, el articulista nos cuenta: «Hasta ahora los solterones profesionales, empedernidos o recalcitrantes no habían glorificado su antimatrimonismo con la palma del martirio. Su solteronía no pasaba de ser una doctrina o sistema de vida que no gozaba en realidad de numerosos prosélitos, y era en cambio objeto de la censura de muchos hombres y de todas las mujeres».